Baloncesto

El baloncesto, un deporte que es cosa de familia

En todos los deportes abundan los hijos de ex deportistas, generalmente -no siempre- en la misma modalidad. Pero quizá en ninguno como en baloncesto, porque como reza el viejo dicho de este juego, hay una cualidad que no se enseña: la estatura. Y cuando en una familia sobrepasan regularmente el metro 90 o los dos metros, no es raro encontrar el mismo apellido en las plantillas de equipos de baloncesto a lo largo de los decenios: padre, hijo, nieto…

Pensábamos en todo ello el domingo viendo juntos en cancha de nuevo a Javi Beirán y Tim Abromaitis, jugadores clave en ese Tenerife que se esfuerza, como sus vecinos del Gran Canaria, por estabilizarse en ese núcleo dominador de la ACB que forman en los últimos años Real Madrid, Barcelona, Baskonia, Unicaja y Valencia. Hace más de tres decenios, José Manuel Beirán y Jim Abromaitis pertenecieron a aquellos grandes equipos de Lolo Sainz en el Real Madrid, aunque no llegaron a coincidir en la misma temporada. Para quienes no hayan conocido a José Manuel ni a Jim, podemos apuntar que sus hijos son más completos de lo que ellos fueron, aunque como tirador puro Beirán padre superaba a su hijo.

La jornada había empezado con la revelación, para este cronista al menos: la del alero zurdo Shane Hammink, al que días antes no habíamos visto nada contra el Madrid pero que contra el Betis, sin duda más asequible, se salía con 16 puntos en una valiosa victoria a domicilio del Bilbao. Hammink, Hammink… Claro que a los veteranos nos sonaba. Su padre, Geert, compañero hace un cuarto de siglo del madrileño Mike Hansen en la Louisiana State University, fue un gigantesco pívot holandés que apenas jugó en la NBA pero tuvo una correcta carrera europea. En este caso también parece que el hijo supera al padre.

La cosa genética puede venir por ambos lados, y en ese caso los resultados pueden ser aún más notables. Ahí tienen a los hermanos Willy y Juancho Hernangómez: su padre, Guillermo, fue un jugador competente, pero la verdadera campeona fue su madre, Wonny Geuer, que llevó a España a su primer título europeo femenino en 1993 junto a otra gran baloncestista, Blanca Ares, hoy esposa de Sergio Scariolo. Como del historial de nuestro seleccionador como jugador hay poca constancia -con 19 años ya era entrenador de minibasket-, si sale adelante el prometedor hijo de ambos, Alessandro, ya sabemos de dónde le vendrá…

Ahora bien, para combinación ideal, Boris Diaw, hijo de Élisabeth Riffiod, mejor pívot de todos los tiempos en Francia, e Issa Diaw, campeón de salto de altura de Senegal…

FUENTE: elmundo.es/